Hashomer Hatzair fue creado por primera vez en 1913 por jovenes inmigrantes europeo y luego de un fracaso inicial recreado en 1935. Tiempo después de finalizada la segunda guerra mundial, los movimientos de América Latina comenzaron a exigir certificados de aliá (eran muy escasos los permisos otorgados por los ingleses, estando en vigencia el Libro Blanco de 1939.)
La organización sionista mundial ante la desastrosa situación de los sobrevivientes judíos del genocidio nazi se vio en dificultades para otorgar cuotas de aliá a los olim (inmigrantes) argentinos, pero sin embargo le otorgaron diez certificados en 1945 como reconocimiento a la actividad realizada por los movimientos jalutzianos en América latina y para alentarlos.
Es el año en que parte el primer garín organizado al kibutz Negba donde se juntarían a otros olim latinoamericanos, y con el garín "Iosef Kaplan" de Polonia. Con ellos terminó la aliá legal, que quedo suspendida por un año y medio, comenzando el período de la aliá ilegal, que duró hasta la creación del estado.
En 1950 la tnuá tenía dos mil javerim repartidos en once keinim en la capital y en keinim en Mendoza, Córdoba, Tucumán y Rosario. Fue la tnuá quien introdujo técnicas de educación no conocidas dentro de la comunidad: las Moshavot (majanot) y la Hajshara (lugar donde el shomer se formaba previo a la aliá), allí convivía el garin aprendiendo las tareas agrícolas y viviendo en forma colectiva.
El paso de la tnuá se hacía sentir tanto en Israel (a través de la creación de Gash, primer kibutz latinoamericano, en donde participaba la shijva Alef del Hashomer Hatzair Argentina; Gazit donde participó la shijva Bet y Metzer, primer kibutz argentina fundado por la shijva Guimel) como en la comunidad, tanto a través del periódico Nueva Sión, como de la creación del partido MAPAM, como a través de la participación en los marcos universitarios, primero a través de la agrupación sionista universitaria y luego a través de la jativa tzeira "Mordejai Anilevich" como a través de su participación en la educación judía formal mediante la creación a principios de la década del '60 de la escuela "Mordejai Anilevich". Con los cambios sufridos por la comunidad en la Argentina la tnuá tuvo que modificar algunos esquemas y perdió muchos javerim.
En el año 1987 se produjo la unificación de tres keinim (Baderej, Leartzeinu y Hashomer Hatzair Bialik) en un solo edificio, en el cual comienza a funcionar paralelamente el centro comunitario Tzavta (proyecto del kibutz Artzi), este edificio con el nombre de "Mordejai Anilevich". Este es el único ken que queda de Hashomer Hatzair en la Argentina ya que el ken de Santa Fe se cerro por falta de javerim.
Hashomer Hatzair: 95 años – Panorama Histórico
POR LEONARDO CALDERONI
Rosh Jinuj de HH São Paulo, ken Itzchak Ivnai
Abril/2008
SURGIMIENTO Y LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL – 1903-1920
Tzerei Sion y HaShomer
En 1903, surge en Polonia un movimiento judío-sionista llamado Tzerei Sion, organizado por un grupo de educadores fuertemente influenciados por las ideas de Hertzl que creían que la juventud era la fuerza para el ideal sionista.
Esos jóvenes tenían grandes dilemas de identidad, pues eran descendientes de judíos emancipados y sufrían discriminaciones de la sociedad general. Aunque se viesen como poloneses, estos muchas veces todavía los veían apenas como judíos. Los principales objetivos del movimiento eran fortalecer las ideas de Hertzl en la juventud judía polaca y crear un espacio para discutir y reflexionar sobre los conflictos judíos.
Por ofrecer una alternativa a los judíos polacos que no querían los estudios religiosos, pero no tenían mucho espacio en la sociedad general y buscaban un espacio judaico, ese movimiento tuvo una gran repercusión en la juventud.
En 1910, en Galicia, un grupo de jóvenes judíos de una escuela secundaria polaca no pudo participar del movimiento escotero polaco y por ello decidieron crear su propio movimiento escotero. Uniéndose a jóvenes universitarios judíos (de los cuales muchos participaban del Tzerei Sion), ellos crearon su propio movimiento escotero judío: el HaShomer.
En realidad, ya existía el “escotismo judío”, pero fue esa organización que lo revolucionó al relacionar de forma muy clara el ideal del escotismo con el sionismo. Tenían como objetivos la aliá con el lema “la vuelta a la naturaleza será la vuelta a las raíces de los judíos en Eretz Israel” y también “crear un joven judío fuerte, orgulloso, saludable física y espiritualmente”. Se caracterizaban por una fuerte ideología juvenil de autonomía en relación al mundo adulto (“jóvenes educan jóvenes”) y por la práctica de deportes.
El HaShomer pasa a crecer de forma sorprendente en Polonia y, así como el Tzerei Sion, desempeña un papel de gran repercusión en la juventud judía. Incluso parte de los jóvenes y liderazgos participaban activamente de los dos movimientos. Los fundadores del HaShomer eran miembros activos del Tzerei Sion. El gran punto común entre los dos movimientos era el ideal sionista bastante jalutziano. La gran diferencia entre ellos residía en sus diferentes metodologías: el Tzerei Sion tenía como práctica educativa la intelectualidad, el estudio de texto y la discusión ideológica mientras el HaShomer tenía la vivencia, el trabajo físico, el deporte y la vida en grupo.
Con tanto en común, con la gente cada vez más frecuentando los dos movimientos y con cosas a sumar un al otro, el proceso natural era su unificación. Ella se concretó dando origen al movimiento Shomrim Tzerei Sion que más tarde seria llamado de Hashomer Hatzair. Oficialmente fue fundado en 1913, pero ya se ha dicho que en la práctica la fusión ocurrió en 1914, estimulada por el caos de la Primera Guerra Mundial y sus dificultades.
Las grandes dificultades de los primeros años del Hashomer Hatzair
El movimiento no pudo realizar casi ninguna actividad durante mucho tiempo en razón de la guerra. A pesar de ello, la tnuá no se cerró. Tanto es así que el nuevo movimiento creó un plan educacional que previa: grupos de estudios sobre sionismo, judaísmo e historia de Israel, trabajo en grupos por edad, hebreo obligatorio (en las reuniones de hanagá sólo era usado el hebreo), chagim prácticos (primeros auxilios, higiene, cartografía y machanot) y estudios prácticos sobre naturaleza y sobrevivencia.
Sin embargo, todavía habría transformaciones ideológicas significativas. En 1917, ocurren dos hechos muy importantes: la Declaración de Balfour, donde Inglaterra se mostraba simpática a la creación de un estado judío en Palestina y la Revolución Rusa. Así, la tnuá tuvo que enfrentar un complejo dilema ideológico.
Será que la solución para los judíos sería la revolución socialista, que tenía judíos como líderes? O será que el reconocimiento de la creación de un estado judío por la gran potencia de la época era un signo de que el camino estaba realmente en el sionismo? Estas dos ideas podrían relacionarse? En una de las discusiones, uno de los líderes del movimiento, Yakov Hazzan, define el dilema como una “contradicción trágica”, ya que creía que era imposible ser 100% sionista y 100% socialista. Con este concepto, gana fuerza la idea de que “Sion es la respuesta”. De que “en Sion vamos a hacer nuestro Moscú”.
El movimiento estaba dividido y aún había otros dilemas complejos para afrontar como cuál era el papel de la aliá, si ella sería la única realización, qué hacer después del ciclo tnuati, definir cuando él se acababa, entre otros. Las discusiones siguieron por mucho tiempo. En 1919 se realizó un Kenes Bogrim en Galicia, pero no hubo una definición.
En 1920, sin embargo, finalmente la tnuá se define. La aliá se vuelve la única forma de realización, con la construcción de colonias agrícolas (lo que se llamaría kibutz) como la máxima manifestación del sionismo socialista. En el mismo año, 600 javerim hacen aliá y marcan una nueva fase del movimiento.
Aunque la influencia de la Revolución Rusa todavía fuese visiblemente fuerte y la idea de la revolución internacional también, estaba claro a partir de ahora que la prioridad, o por lo menos el comienzo de todo, sería en Israel. El socialismo en la tnuá no se expresaría por separado del socialismo y su manifestación estaría en la construcción de los kibutzim. Por haber vivido los horrores de la Primera Guerra Mundial, la tnuá también adquirió un fuerte carácter pacifista, que hacía de alguna manera una contraposición al espíritu corajoso, desbravador y dispuesto a defender la tierra.
De esa forma, surgió el movimiento que dio origen a uno de los grandes movimientos Kubitzianos de Israel. Fueron 17 años de muchos acontecimientos históricos fuertes, ideas y necesidades que hicieron dos movimientos surgieren en Polonia, crecieren y juntarse para volverse en una tnuá que se difundiría por el mundo.
LA SEGUNDA GUERRA Y LA CREACIÓN DE ISRAEL – 1939-1948
La destrucción de la comunidad judía polaca y el Levantamiento del Gueto
Polonia era un gran centro judío hasta la Segunda Guerra Mundial. La comunidad judía era numerosa y el país era también el gran centro del Hashomer Hatzair. Aun con el gran número de aliot, la Palestina todavía no desempeñaba el papel de centro para la tnuá. Todo cambió con la Segunda Guerra Mundial. Polonia se volvió el gran centro de la industria de extermino nazista y la comunidad judía polaca fue completamente destruida.
Los movimientos juveniles lógicamente tuvieron el mismo fin. Pero fue un fin heroico. Sus últimos años de existencia en el Gueto de Varsovia, construido por los nazistas para reunir a los judíos polacos con el objetivo de facilitar su exterminio posterior, mostraron el poder e importancia que ellos tuvieron. Aunque la situación fuera extrema, sus actividades continuaban en la medida del posible. Participaban también de actos clandestinos para contrabandear armas y alimentos al Gueto.
Muchos miembros de los movimientos lograron escapar del gueto a través de acciones clandestinas y muchos de ellos escogieron volver para morir peleando contra los nazistas. En 1943, ya no había siquiera 10% de los judíos que otrora vivieron en el gueto (casi todos habían sido mandados al Campo de Treblinka). En este año, líderes de los movimientos juveniles, el más famoso de ellos Mordechai Anilevitch, javer del Hashomer Hatzair, lideraron el famoso Levantamiento del Gueto de Varsovia. La resistencia fue una sorpresa a los nazistas, que tuvieron mucho trabajo para contenerla.
No había como escapar de la muerte y, sabiendo de ello, ellos resolvieron morir luchando. Mordechai Anilevitch se volvió una leyenda y el Levantamiento del Gueto entró a la historia como un gran símbolo de resistencia al Nazismo.
De esa manera, el Hashomer Hatzair desapareció de Polonia junto con la comunidad judía. Ello no implicó, sin embargo, en el fin del movimiento. Él resistió, aun habiendo perdido su gran centro. Curiosamente, en el mismo año en que acabaría la Segunda Guerra Mundial (1945), el movimiento surgiría en Brasil.
Palmaj y la creación de Israel
Mientras la guerra dejaba un asombroso número de muertos en Europa, la Palestina, que todavía vivía bajo mandato británico, tampoco tenía días de tranquilidad. La situación era muy tensa, tanto por conflictos internos entre las diferentes etnias que allí estaban, como por el temor de que la lucha en Europa llegara hasta allá.
Por causa de ese temor, los ingleses resolvieron equipar y entrenar un grupo de judíos para que luchasen contra los nazistas si fuera necesario. Así ha surgido el Palmaj. Cuando quedó claro que los nazistas no llegarían a la Palestina, los británicos intentaron disolver el Palmaj, pero sus integrantes no lo aceptaron y la organización siguió a existir con el objetivo de defender a los judíos que vivían en Palestina y luchar contra la ocupación inglesa, haciendo incluso actos de sabotaje. El Palmaj y otras organizaciones paramilitares dieron origen más tarde al Ejército de Israel. Tuvieron un rol central en la victoria en la Guerra de Independencia en 1948.
Lo que no todos saben es que el Hashomer Hatzair ha tenido un fuerte vínculo con esa organización. Muchos de sus javerim participaron del Palmaj e incluso aliot eran hechas con esta intención. Se ha creado hasta el hábito de cantar el himno del Palmaj en los mifkadim del Hashomer en otras partes del mundo o cuando un javer fuese hacer aliá. De esa manera, el Hashomer Hatzair tuvo un rol sobresaliente en la creación del Estado de Israel no apenas por la creación de los kibutzim cuya importancia también fue enorme.
El movimiento, al principio, fue en contra de la partición de la ONU de 1947 (que dividía la Palestina en un territorio judío y otro árabe), pues era favorable a un estado binacional (árabe y judío) creyendo que así habría la solución de los conflictos étnicos del país. Esta posición fue revista y cambió en los años 1950.
Con el fin de la comunidad judía polaca y con la creación de Israel, el centro del movimiento pasó a ser el nuevo país. La aliá como única realización y el kibutz como máxima realización de la ideología sionista socialista ganaron fuerza y el movimiento comenzó a expandirse por el mundo para cumplir sus objetivos.
LA GUERRA FRÍA – hasta los años 1990
Una tnuá con dilemas, pero con una misión muy clara
El mundo bipolar creado por la Guerra Fría influenció intensamente la tnuá. Los acontecimientos de Israel y del mundo de esta época direccionaron las discusiones y posturas del movimiento.
Un gran dilema de la tnuá en esa época tenía que ver con el régimen soviético. La tnuá fue totalmente identificada con el régimen ruso hasta los años 1950. No apenas por la identificación natural con el comunismo, pero también por el hecho del bloque comunista haber sido uno de los primeros a reconocer Israel como un estado. De ellos también vinieron armamentos que los jalutzim usaron en la Guerra de Independencia.
Cuando descubrieron que los “rumores” acerca de las atrocidades del régimen estalinista en realidad no eran “rumores” o “propaganda capitalista”, hubo una crisis en la tnuá. El movimiento se dividió y cambió su línea. Aquellos que siguieron apoyando al estalinismo fueron echados.
Otro gran dilema tenía que ver con el conflicto árabe-israelí. La gran misión de la tnuá era construir y luchar por la existencia del estado judío. Por otro lado, el movimiento siempre tuvo una posición de izquierda que considera mucho la causa palestina. A veces las dos cosas entraban en conflicto.
Después de la Guerra de los Seis Días en 1967, en que Israel derrotó de manera arrasadora a los países vecinos y surgió la cuestión de los territorios ocupados, esto se mostró de forma muy clara. El Hashomer Hatzair adoptó una posición extremadamente fuerte favorable a la devolución de territorios por paz. Fue el primer movimiento a manifestarse por ello. Este posicionamiento implicó incluso en javerim presos por recusarse a servir (mientras estaban en el servicio militar) en esos territorios. No fue por causalidad que los más importantes movimientos pro-paz como el Brit HaShalom y el famoso Shalom Hashashav (“Paz Ahora”) tuvieron su creación fuertemente ligada al Hashomer Hatzair.
A pesar de todos esos dilemas, la misión del movimiento no entraba en cuestión. La unión en torno de la aliá jalutziana era muy fuerte y por más serios que fueran los problemas internos o con las posturas del estado, estos no representaron la misma dificultad de la “contradicción trágica” hasta el final de la Guerra Fría. La razón de existir del movimiento era dogmáticamente clara. En todos los lugares del mundo donde existía Hashomer Hatzair, todos sabían cual era la misión de la tnuá. Los javerim sabían que al final del ciclo tnuati tenían dos opciones: hacer aliá o abandonarla.
Crisis del Movimiento Kibutziano y de las ideas socialistas
La independencia del Estado de Israel fue proclamada por David Ben-Gurion, líder laborista que, aunque no compartiera ideológicamente la visión shomrica, era un autentico “kibuztink”. Los laboristas no salieron del poder tan temprano y comandaron el gobierno consecutivamente durante las primeras tres décadas de existencia de Israel. En este período, los kibutzim eran valorados y favorecidos por las políticas del gobierno.
No obstante, Menachem Begin, líder del Likud e histórico opositor del laborismo, llega al poder en 1977. Uno de los grandes cambios que su gobierno promovió en el país fue en la política económica, que se volvió mucho más liberal que la anterior. Y los kibutzim dejarían, a partir de entonces, de tener la valoración que tenían. Ahí comenzó la crisis progresiva del Movimiento Kibutziano, que dura hasta los días de hoy.
Los kibutzim pasaron por un proceso de “vida o muerte” y la mayoría tuvo que privatizarse parcial o totalmente, perdiendo así mucho de su carácter socialista. Aún así, la calidad de vida (salud, educación y bienestar social) era mucho mejor que en otros lugares del país. Muchos adoptaron sistemas de “impuesto social”, que hacía con que los miembros que ganasen más que determinado valor tuviesen que pagar una taza proporcional a su renta en beneficio de los que ganaran menos.
De cualquier manera, el Movimiento Kibutziano en si fue gradualmente enflaqueciéndose y empobreciéndose con el paso del tiempo. Este enflaquecimiento fue acompañado de la crisis de las ideas socialistas (en general) en el mundo. El Muro de Berlín, simbolizando la derrota de la URSS en la Guerra Fría, caería en 1989, 12 años después de que el Likud fuese electo en Israel. Esos hechos fueron un golpe severo a las tnuot ligadas a los movimientos kibutzianos, ya que estas fueron gradualmente perdiendo su apoyo.
EL MUNDO GLOBALIZADO Y LOS DESAFIOS DE LA ACTUALIDAD
La globalización y la crisis de la tnuá
Conforme la Guerra Fría iba llegando al final, las cosas en la tnuá iban quedándose cada vez menos claras. Aún en los años 1980 ha empezado un proceso que ganaría más fuerza en los años 1990 y 2000. La aliá comenzó a perder progresivamente su fuerza dentro de los movimientos juveniles sionistas.
Con el paso del tiempo, la aliá se fue individualizando. Ya no se veía el sentido de formar una kvutzá para hacer aliá y luchar por una ideología colectivamente. El concepto de aliá fue volviéndose cada vez más una actitud personal o una forma de huir de dificultades financieras.
A todos los movimientos juveniles sionistas ese hecho implicó en una grave crisis. Al mismo tiempo en que las personas ya no hacían aliá como antes, las direcciones de los movimientos tenían gran resistencia en rever la posición de la aliá como máxima o única realización. Las tnuot no lograron analizar adecuadamente el proceso por el cual el mundo estaba empezando a pasar y, así, perdieron mucho de su sentido de ser.
Ese proceso se llamaba globalización. El Muro de Berlín cayó en 1989 marcando formalmente el principio de una nueva orden mundial. La URSS dejó de existir y el capitalismo venció. El socialismo internacional, que ya no estaba bien, prácticamente se extinguió del mundo. Era la hora y la vez del capitalismo global.
El mundo pasó a ser regido por una cultura de consumismo, individualismo y competición cuyo precio fue el agravamiento y surgimiento de graves problemas socio-ambiéntateles. Estos valores comenzaron a difundirse de forma avasalladora. Este proceso fue acentuado por avances tecnológicos impresionantes en los sistemas de comunicación, con la creación de la internet siendo su gran símbolo.
El mundo había cambiado mucho y el Hashomer Hatzair parecía que no lo había percibido o no sabía muy bien qué hacer para combatir los nuevos dilemas y desafíos. La tnuá comenzaba a parecer más una empresa o una prestadora de servicios recreativos que un movimiento ideológico. Y siquiera como empresa tendría una vida larga, pues cada vez menos apoyo recibía de la comunidad judía, sus instituciones o del Movimiento Kibutziano.
El reciclaje
Estaba claro que la tnuá estaba con los días contados si siguiese así. No podría más depender financieramente de los kibutzim o de otras instituciones. Al mismo tempo, necesitaba cambiar su plataforma de manera que se adecuara a la nueva realidad global, pero sin perder su esencia, lo que constituía un gran desafío.
Ha comenzado entonces un amplio proceso de reciclaje de su ideología y misión que aún será finalizado a nivel mundial en 2008. Hay diferentes tendencias y discusiones dentro del movimiento acerca de sus pilares ideológicos (sionismo, socialismo, judaísmo y escotismo), con una clara diferencia entre los distintos continentes. De cualquier manera, parece que con respecto a la misión hay un consenso que implica en un cambio histórico. La aliá a los kibutzim por la primera vez en la historia del movimiento dejó de ser considerada la única realización, aunque su importancia siga siendo enorme. La idea ahora es crear en Israel y por el mundo una red de Kehilat Bogrim (“Comunidades de Adultos”), que serían comunidades alternativas, formadas por personas que terminaron el ciclo tnuati u otras identificadas, que difundiesen y llevasen a la práctica los valores del movimiento.
De esa forma, se ha abierto el camino para diversos tipos de realizaciones shomricas. Básicamente, no hay una regla de funcionamiento clara y definida como ocurría con los kibutzim. Kehilat Bogrim pueden ser casi cualquier cosa, siempre que estén vinculadas ideológicamente de alguna manera al movimiento.
Todavía es una idea muy reciente que está siendo construida y asimilada por el movimiento. A pesar de ello, ya existen algunos ejemplos prácticas de lo que pueden ser Kehilat Bogrim. Empezaron a surgir algunas experiencias como la vivencia en comunas, la creación de centros culturales, proyectos educativos y de militancia comunitaria, entre otros. Israel es el lugar donde ese tipo de experiencia tiene y viene ganando cada día más fuerza. En otros lugares del mundo la idea aún comienza a ganar fuerza, con mucho menos ejemplos prácticos.
Las Kehilat Bogrim son la gran apuesta del movimiento para seguir existiendo. Aunque ellas tengan que ser autónomas del movimiento, está entre sus objetivos ayudar a mantenerlo. A partir de ahora, el destino del Hashomer Hatzair estará cada vez más vinculado al suceso o al fracaso de la idea.
La tnuá, en fin, cumple 95 años concluyendo un proceso de amplio cambio y reciclaje de su plataforma. El momento es ambiguo. Nunca faltaron tantos recursos y, al mismo tiempo, hace mucho tiempo que no se veía tanta esperanza. En 2013, cuando la tnuá cumple 100 años, la gente podrá estar conmemorando su renacimiento o lamentando sus últimos días. Sólo resta esperar.
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